El sobrepeso y la obesidad infantil: cómo ayudar a su hijo a lograr un peso saludable

Los niños necesitan una determinada cantidad de calorías para crecer y desarrollarse. Pero si un niño ingiere más calorías de las que usa, el cuerpo almacena estas calorías adicionales en forma de grasa. En los niños que de lo contrario están sanos, el aumento de peso ocurre más a menudo porque el niño consume más calorías de las que usa.

¿Por qué es importante que mi hijo aprenda buenos hábitos de alimentación y ejercicio?

Una buena nutrición y la actividad física regular pueden ayudar a su hijo a alcanzar y mantener un peso saludable. Enséñele a su hijo buenos hábitos de alimentación y ejercicio cuando es pequeño. Esos buenos hábitos continuarán beneficiando a su hijo a medida que crezca y se convierta en un adulto. Mantenerse en forma ayuda a prevenir los problemas de salud que el sobrepeso o la obesidad puede causar más adelante en la vida, incluso:

  • cardiopatía
  • diabetes
  • hipertensión arterial
  • colesterol alto
  • asma
  • apnea del sueño
  • algunos tipos de cáncer.

La obesidad grave puede causar problemas de hígado y artritis.

Un niño con sobrepeso u obesidad también puede ser objeto de burlas o intimidación causa de su peso. Puede sentirse mal por su cuerpo o sentirse aislado y solo. Estos sentimientos pueden interferir con la capacidad del niño para aprender, hacer amigos e interactuar con los demás.

Es importante que los padres modelen un comportamiento saludable para sus hijos. Sea comprensivo a medida que su hijo trabaja para lograr un peso saludable. Use un lenguaje que describa ser saludable y fuerte. Evite el lenguaje que se centra en la pérdida de peso, la dieta y el logro de un determinado tamaño. Por encima de todo, sea positivo y alentador.

El camino hacia una mejor salud

Al enseñar y fomentar hábitos alimenticios saludables, le está dando a su hijo herramientas importantes para una vida saludable. Puede formar el punto de vista de su hijo con respecto a la alimentación saludable si da un buen ejemplo.

Ayude a su hijo a elegir alimentos saludables

  • Sea un buen modelo a seguir. Elija alimentos y bocadillos saludables para usted.
  • Tenga refrigerios saludables (por ejemplo, frutas, como manzanas y plátanos, y vegetales crudos, como zanahorias y apio) disponibles en su hogar.
  • Incluya una gran variedad de proteínas bajas en grasa, verduras y granos integrales en las comidas que haga.
  • Sea persistente en sus esfuerzos por introducir opciones de alimentos saludables. Los niños no siempre aceptan las cosas nuevas de inmediato. Si continúa ofreciendo opciones saludables, mejorará las posibilidades de que su hijo desarrolle hábitos alimenticios saludables.
  • Enseñe a su hijo a tomar decisiones saludables para los almuerzos escolares.
  • Evite comer comida rápida. Si come en un restaurante de comida rápida o de comida al paso, elija las opciones más saludables disponibles.
  • Olvide la “regla del plato limpio”. Deje que su hijo deje de comer cuando se sienta lleno.

¿Cómo puedo alentar a mi hijo a ser más activo físicamente?

Como padre o cuidador principal, usted tiene mucha influencia sobre su hijo. Aunque no se dé cuenta, lo que usted hace afecta las elecciones que él o ella realiza. Si su hijo ve que usted es físicamente activo regularmente, es más probable que también sea activo.

Haga que la actividad física sea parte de la rutina normal de su familia. Por ejemplo, pueden llevar al perro a caminar juntos cada mañana o jugar al baloncesto antes de la cena todas las noches. Busque actividades físicas que les guste hacer en familia.

La Academia Estadounidense de Médicos de Familia (AAFP) recomienda que los niños realicen entre 30 y 60 minutos de actividad física por día. La AAFP alienta a los padres y las escuelas a hacer de la actividad física una prioridad. No se aconseja tener períodos prolongados de inactividad física ni en el hogar ni en la escuela.

Limite el tiempo de pantalla

Limite el tiempo de pantalla de su hijo a no más de 1 o 2 horas por día. El tiempo de pantalla incluye reproducir videos o juegos de computadora, navegar por Internet, enviar mensajes de texto y mirar TV o DVD. Dé un buen ejemplo limitando también su propio tiempo frente a la pantalla.

Aspectos a tener en cuenta

Esté atento a cualquier cambio en los hábitos de alimentación o ejercicio habituales de su hijo. Por ejemplo, ¿le parece que su hijo está comiendo por aburrimiento, por comodidad o en respuesta a otras emociones? Este comportamiento se denomina “alimentación emocional”. La alimentación emocional puede conducir al aumento de peso. También puede ser una señal de que su hijo está luchando para lidiar con sentimientos como la depresión o el estrés.

Preste atención a los síntomas de un trastorno de la alimentación, que incluyen estar demasiado preocupado por las calorías, tener ansiedad sobre el peso corporal, no comer en absoluto, atracones o hacer ejercicio excesivamente. Los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia son inusuales en los niños, pero pueden ocurrir. El riesgo aumenta a medida que un niño crece y se convierte en adolescente y adulto joven.

Si tiene alguna inquietud sobre el comportamiento de su hijo, asegúrese de hablar con su médico de cabecera.

Preguntas para su médico

  • ¿Cuánto debe comer mi hijo?
  • ¿Con qué frecuencia debe comer mi hijo?
  • ¿Cuáles son los tamaños de porción correctos para mi hijo?
  • ¿Con qué frecuencia debe hacer ejercicio mi hijo?
  • Mi hijo es muy quisquilloso. ¿Cómo puedo hacer que coma más?
  • Mi hijo adolescente dice que siempre tiene hambre. ¿Puede eso ser cierto?

 

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