La psicología del hambre

El hambre es 90% mental, te decimos cómo controlarla

 

 

 

¿Por qué es importante?

Porque si la obesidad parece una enfermedad incurable, podría ser porque no la comprendemos bien.

En resumen

El profesor de neurociencia, Michael Graziano, piensa que nuestra forma de entender la pérdida de peso (con un enfoque en calorías) es equivocada. Afirma haber perdido peso concentrándose no en lo que comía, sino en la psicología del hambre.

La noticia

Cualquiera que haya intentado perder peso te dirá que, a la larga, es algo casi imposible. La mayoría de la gente que pierde peso lo recupera y los pocos que logran evitarlo son aquellos que se adhieren de forma casi fanática a las dietas paleo y el CrossFito algo equivalente. La ciencia detrás de la pérdida de peso está clara (¡come menos!), pero entonces ¿por qué hay tantos adultos con sobrepeso? De acuerdo con el profesor de neurociencia de Princeton, Michael Graziano, se debe a que entendemos el hambre (y la pérdida de peso) de forma equivocada.

Graziano argumenta, de forma convincente, que si la pérdida de peso fuera un simple asunto de calorías ingeridas menos calorías quemadas, todos tendríamos el peso que quisiéramos. Graziano no discute la mecánica de la pérdida de peso, pero se enfoca en la forma en que percibimos el hambre, tratándola como algo inconveniente o como una falta de voluntad de parte de quien hace una dieta. Desde una perspectiva psicológica esto es una tontería el mecanismo del hambre ha evolucionado para convertirse en una herramienta que nos mantiene vivos. Si la tratamos como una especie de humor psicológico, podemos controlar el hambre y manipularla, pero si tratamos de “vencerla” perderemos siempre.

La psicología del hambre - Noticias de salud

Graziano experimentó consigo mismo durante un año, comiendo más o menos lo mismo cada día por semanas y cambiando poco a poco los ingredientes. A lo largo de su observación encontró tres razones por las que la gente se vuelve incontrolablemente hambrienta: una dieta muy elevada en carbohidratos, lo cual se ha demostrado eleva el hambre; una dieta baja en grasas (las cuales reducen el hambre) y una obsesión con contar calorías. Esta última parte es inútil porque, por supuesto, intentar ser más listo que un proceso subconsciente que tiene 50 mil años de evolución es imposible.

El proceso de pérdida de peso de Graziano requirió de muy poco esfuerzo. Redujo su consumo de carbohidratos en 90%, lo cual aún lo mantuvo lejos de lo que un nutriólogo llamaría una “dieta baja en carbohidratos”. También incluyó más grasas en su dieta, evitando los alimentos bajos en grasa y permitiéndose cosas como la piel del pollo. También se permitió comer tanto como quisiera en cada comida, el razonamiento es que tratar de restringir las calorías de hecho conduce a comer más.

Éstos son todos los detalles que reveló, pero asegura haber perdido 22 kilos en 8 meses, un promedio de casi 500g por semana, sin ejercicio ni dietas restrictivas. Aunque se presentan desde un punto de vista psicológico, sus recomendaciones se apegan a los consejos tradicionales de elegir “comida real”. Es cierto que los carbohidratos son omnipresentes en la dieta occidental, pero eso es porque ésta depende de los alimentos procesados. La grasa es deliciosa y muy buena, siempre y cuando venga de una fuente natural (no agregada posteriormente), tendrías que comer hasta explotar para excederte con la grasa natural.

Es difícil ganar mucho peso consumiendo comida real, así que su recordatorio de comer todo lo que quieras es en realidad sólo un truco mental. Pero es más efectivo que decirle a la gente lo que no pueden comer. Sólo falta tener la fuerza de voluntad suficiente para hacer un esfuerzo y cocinar, en vez de elegir opciones más prácticas y menos saludables.

 

Fuente: Ian Lang  http://latam.askmen.com/noticias-salud/1529/article/la-psicologia-del-hambre

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